miércoles, 7 de diciembre de 2011

No cuentes más relatos...


No cuentes más relatos, están hechos para amapolas.
No tientes más sueños, hay música en mi alma.

Las persianas tenues de la ventana no dejan pasar la luz, y así no puedo mirarte las pupilas,
y no puedo distinguir cuán abiertos están los músculos de tus irises candentes,
 y cuánto he hecho que el tiempo se pare por dentro de tu mar.

Sopla, amor, velas podridas,
muerde, esturión, mis picaduras.
Cómeme, mátame, llévate pedacitos de desgracia poco a poco,
hasta que no quede más que la nada.

Angustia, tedio, libertad al fin y al cabo,
pero la libertad se rompe tan pronto,
 y un pijama deja entrever secretos ocultos y bellos como escarlatas,
y no sientes derecho a tocar, tan siquiera a mirar, unas manos tan pequeñas,

pero fuego yace dentro de tu alma, coros de voces ardientes,
pues siempre quisiste un relajado e inocente final con flores y con escaleras,
y tu frase favorita acabará siendo, con tiempo y cuidado, un simple susurro,
da igual que diga “no” o que diga “nunca”, tú siempre lo guardas,

pero, ¿te es tan difícil guardar una mirada ilusionada que te busca a tientas en las tinieblas, a la luz de la película?

Fotografía: www.emeclick.com

Sólo son gotas de agua



Huelen sus cabellos a cielo
Y su piel parece bajo la aurora azabache,
Recuerdos de juventud y unos títeres perdidos,
Sólo lágrimas por las tersas mejillas como gotas de lluvia.

Sólo un vestido de rubíes trasparentes,
Sólo recuerdos difusos y sueños.
Nada es como tus papeles grises escribían añorando juventud y tenacidad,
Nada es como soñabas muerto en trozos de madera roída.

No sería tan clara tu imagen como la luz del sol,
Ni podría ser tu voz como una catarata – más bien un riachuelo –
Más al gorrión le bastan los cantos del joven,

¡Cogen mil manos el brazo,
Y sonríen mil labios a sus notas gélidas!
Mientras reverbera el piano,
Y su soledad siembra un espacio vacío.

Todo son notas, todo son palabras, todo es una sola mirada, y los ruidos de la calle y los trenes,
Y las conversaciones calladas a mis sentidos.

Una mirada puede encender viejos sueños, mas ya no queda nada.

Más no son telarañas cristalinas, ni una fiebre de la que despertar con sus gritos,
No es la tempestad que arrolla los barcos, anclados en una costa escarlata,

Sólo es un rumor que se siente como el crujir de huesos,
Sólo es un silencio que se clava en el alma como el sonido de mil estrellas,
Sólo un mar infinito de soledades perdidas,
Sólo eso y nada en las conversaciones de dos almas, mientras esperan la lluvia de estrellas,

Sólo son gotas de agua.

Fotografía: www.emeclick.com

Como las estrellas




Pasar velas enteras y consumidas durmiendo en paladares extraños
 no te hace sentir sus labios más fuerte,
pero te trae mares de azules peces sonrientes.

Un sueño o una lengua de vino amargo o unas palabras en el oído
como tiemblas a la soledad,
cómo echas de menos volar en pesadillas diurnas.

Así que seguimos moviéndonos, como estrellas en el cielo, sin rumbo y sin ruta,
sin un alma que nos dice que paremos a recoger unos periódicos,
y sin sueños perdidos en corazones rotos.

Así que seguimos nadando, como rémoras en el mar,
recogiendo pedacitos de arena que poner en tu tarta de cumpleaños,
y sin esperanzas, fundadas o infundadas, sobre callejones sin salida.

¡Cuánto añoro unas manos cálidas recogidas con un edredón!,
rozando por casualidad un segundo una tibia mirada callada
y temblando como miradas que se esquivan en un continuo juego.


Unas noches tomabas la luna como si fuera sidra, con desgana,
y otras como una lata de Coca Cola
y otras pensabas que podías cogerla con los dedos y darla vueltas y hacerla reír.
  
Aquella noche sólo tomaste un momento sus ojos,
y sueñas todavía que sólo te miran a ti cuando se cierran
pero las promesas vacías son como las no formuladas nunca.

Y miles de miradas y de momentos y de latidos de corazón suenan al unísono,
te preguntas, “¿tan callado estaba que no oía nada?”
pero eran sólo tus ojos, que estaban cerrados como esmeraldas.

Y sería genial ser como estrellas y nadar en el cielo,
pero no quedan estrellas hoy y mañana estará nublado
así que supongo que siempre nos queda imaginárnoslas.


Fotografía: www.emeclick.com